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23 de Septiembre de 2010
Lo principal que uno siempre debe tener en cuenta es que hay cosas que solamente Dios puede hacer.
Esto parece muy básico, pero todos lo perdemos de vista en algún momento. ¿Por qué, sino, experimentamos frustración, cansancio y desánimo?
Debemos tener una gran verdad en mente: La obra en el corazón humano es cosa de Dios.
Dios nos dice claramente que él es quien hará crecer “la planta”. Solamente la obra producida por el Espíritu Santo será satisfactoria, verdadera y duradera. Muchas veces caemos en el error de intentar hacer crecer “la planta” por nuestras fuerzas, consejos, directrices, normas y expectativas. A veces vemos resultados buenos, pero, a la primera de cambio sufrimos una gran decepción. ¿Por qué? Porque la obra no era auténtica, supongo (la obra real de Dios en el corazón humano produce un fruto indestructible). ¡Cuántas veces somos avisados de no apoyarnos en brazos de carne! ¡Qué poco se consigue con nuestra propia sabiduría! ¡Qué limitadas son nuestras propias ideas, intuición, visión y conocimiento!
¿Qué podemos hacer nosotros? Tener fe en Dios y en su obra. Ser felices. Confiar. Orar creyendo. Tener misericordia. Hablar bien. Hablar bendición. Interceder. Amar. Ser felices. Tener fe. Contar con el Espíritu Santo. Tener fe.
Los jóvenes se sienten instintivamente atraídos hacia las personas felices, los que aman a Dios y han encontrado el reposo. Quieren aprender de los que conocen al Espíritu Santo. Escuchan al humilde, aunque no al pusilánime. Quieren saber La VERDAD. No se andarán con tonterías, pues en la búsqueda de Dios, uno quiere lo auténtico.
El pastor(a) de jóvenes debe ser una persona de fe auténtica, una fe sin reservas, una fe que produce gozo y que trae reposo. El joven intuye la verdad. El joven sabe cuándo alguien no espera nada bueno de él/ella. Sabe cuándo las expectativas con respecto a sí mismo son irrisorias. También intuye las motivaciones detrás de cada líder.
Es importante examinarse a uno mismo: si no esperas “nada” de uno de tus jóvenes, detente por un momento y piensa: ¿Es Dios quien habla fracaso? ¿Hay algo difícil para Dios? ¿Acaso Dios no quiere traer victoria?
Que Dios abra nuestros ojos para llegar a ver lo que él ve en cada joven. Nuestra vista es limitada e imperfecta. Necesitamos ver las cosas desde el punto de vista del Creador.
Fe.
Cree que Dios puede hacer mucho más de lo que puedes imaginar.
Cree que Dios puede darte dirección específica para cada persona-situación.
Cree que Dios tiene un plan maravilloso para cada joven a tu cargo.
Cuenta siempre con Dios Espíritu Santo.
Empieza a hablar sobre cosas que todavía no son, como si ya fueran.
Cree.
Céntrate. La obra en el corazón humano es cosa de Dios.
Cree.
Sé feliz.





Comentarios
2 Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues El da a su amado aun mientras duerme.
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