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21 de Junio de 2010
Varios consejos útiles de la mano de Samuel Rubio para trabajar con jóvenes hijos de creyentes
Cuando inicié mi andadura en el ministerio juvenil, uno de los primeros desafíos a los que me tuve que enfrentar fue en relación a los jóvenes que son hijos de creyentes. En el momento en el que comencé, el grupo de jóvenes estaba compuesto en su mayoría por este tipo de jóvenes con lo que el desafío fue bastante mayor. En ese momento hubo una generación de jóvenes que cambió mucho y que lo hizo muy rápido. Ante esa situación me encontraba bastante perdido.
Con la ayuda de Dios, el paso de los años, muchos errores y fallos en mi haber he aprendido algunas cosas al respecto. Por muy tonto que sea algo se me queda. Así que aquí os dejo algunos consejos para aquellos que estén trabajando con jóvenes o bien para padres que tengan hijos que entren dentro del siguiente perfil:
Perfil del joven hijo de creyentes:
- Adolescente o joven entre 12 y 18 años.
- Ha ido a la Iglesia desde que era pequeño.
- Conoce las historias bíblicas y la lista oficial de la Iglesia de lo que es pecado y lo que no.
- Conoce perfectamente toda la liturgia cultica y el lenguaje evangélico.
- Ha ido a muchos retiros y campamentos.
- Quizás en su niñez tuvo un toque de Dios pero no una conversión verdadera.
- Ha escuchado miles de veces el testimonio de sus padres y su pastor, pero no le vale, necesita su propia experiencia.
- Sin embargo, y a pesar de lo descrito anteriormente no manifiesta inquietudes espirituales, ni se observa en él un cambio de vida o transformación.
Consejo nº1
“Ni lo esperes, ni lo pidas”
Probablemente ese chico o chica todavía no ha tenido un encuentro personal con Jesús. Si es así, no esperes de él que se comporte como un cristiano ni tampoco se lo pidas. No puede porque no lo es. Lo mismo que no puedes esperar de un limonero que de peras. Si tienes la expectativa de que se comporte como un creyente sin serlo te vas a frustrar tú, y si le pides que haga cosas propias de una persona nacida de nuevo se va a frustrar él. Ni lo esperes, ni lo pidas. Eso sólo será posible cuando haya un cambio radical en su corazón.
Consejo nº2
“Ama”
Por lo general este tipo de jóvenes han escuchado hablar mucho del amor de Dios, sin embargo lo que han recibido en la práctica no es un Dios de amor sino de leyes y normas. Un concepto que casi no conocen es el concepto de la Gracia. Cuanto más el haberla experimentado.
Ellos tendrán la oportunidad de conocer y experimentar el amor de Dios si tú se lo muestras. Eso se hace simplemente estando con ellos, hablando de las cosas que a ellos les gustan, haciendo las cosas que a ellos les gusta. No necesariamente tiene que ser hablando de Dios puede ser a través de cosas naturales y normales. Generalmente están muy saturados de charlas. Si tú pasas tiempo con ellos y los escuchas le vas a transmitir un mensaje: tú eres importante para mí.
Conocerán y experimentarán la Gracia de Dios cuando tú los ames tal y como son y los aceptes a pesar de sus fallos, errores, y debilidades. Ten en cuenta que cuando el va a contarte algo que ha hecho mal, el ya sabe que está mal y probablemente mucha gente se lo haya recordado. No se lo recuerdes simplemente abrázalo.
Consejo nº 3
“Espera”
Deja que sean ellos los que tomen la iniciativa a la hora de hablar de Dios, deja que sean ellos los que saquen el tema. Probablemente, tengas que esperar mucho tiempo para que eso ocurra (quizás años). Ellos necesitan probarte, necesitan saber que pueden confiar en ti y que tú los quieres de verdad. Necesitan saber que tú no te acercas a ellos porque es tu obligación como líder. Buscan gente auténtica con sentimientos auténticos. Están cansados de las apariencias y de los fingimientos. Se paciente y espera, el momento llegará.
Consejo nº4
“No hables acerca del evangelio, predica el evangelio”
Cuando llegue el momento en el que ellos quieran hablar contigo acerca de Dios o cuando tengas que compartir en el grupo de jóvenes, predica el evangelio simple y sencillo. Habla acerca de historias de personas que tuvieron un encuentro transformador con Jesús, nuevo nacimiento, arrepentimiento, pecado, perdón, etc… Ellos necesitan tener un encuentro con Jesús, tal y como lo necesita la gente de la calle.
Conclusión:
Creo que trabajar en el ministerio juvenil es lo mejor del mundo, y lo que lo hace lo mejor son los jóvenes. Los jóvenes son lo mejor del ministerio juvenil sin lugar a dudas. Las personas más alucinantes que he conocido a lo largo de mi vida han sido adolescentes de 14 años que se sientan en la fila de atrás y pasan desapercibidos a los ojos de los demás. Alucinas. Los jóvenes son un gran tesoro para Dios.
Quiero que sepas algo muy importante y es que estos jóvenes aunque no manifiesten inquietudes espirituales, LAS TIENEN. No te las van a enseñar (por lo menos al principio) pero están deseando conocer a Dios, quieren tocar a Dios. Lo desean con todas sus fuerzas y luchan consigo mismos por sentirse amados y aceptados, lo hacen ferozmente. Quieren conocer a Dios pero no saben cómo. Tú y yo somos un canal para mostrarles la Gracia y el Amor de Dios.
Espero que estos consejos puedan servirte de ayuda en tu trabajo con ellos, que Dios te bendiga mucho seas quien seas y gracias por invertir tu tiempo y vida en los jóvenes.
Samuel Rubio





Comentarios
Es un artículo que ayuda bastante. Me confirma cosas y me enseña otras muy importantes.
Un abrazo.
Ronald.
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