Bajo presión

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“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”

Una de las cosas más difíciles que he encontrado en el ministerio con jóvenes, o en la vida, es guardar lo que es más importante.

Con lo ocupados que estamos con el trabajo, familia, iglesia, y ministerio de jóvenes es fácil sentirte agobiado por todo y siempre parece que no hay suficiente tiempo para hacerlo todo. En Mateo 6:33 Jesús nos dice que busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás nos será añadido.

Una vez vi una buena ilustración de este punto:

JarrónCoge un gran jarrón y pon una piedra grande dentro. Después llena el resto del jarrón con piedras más pequeñas y finalmente añade algo de arena para rellenar las grietas. Una vez que el jarrón está completamente lleno ciérralo con una tapa. Así es como debe ser nuestra vida. Debemos poner a Dios, la piedra grande, primero. Luego añadir las rocas, cosas importantes como la familia, estudios, trabajo, amigos, etc. Finalmente añadir la arena, que representa cosas que nos gusta hacer como hobbies, videojuegos (personalmente es uno de mis favoritos), TV, películas, etc.

Ahora vacía el jarrón y separa la piedra grande, las otras piedras más pequeñas y la arena. Pon la arena primero en el jarrón, luego las piedras más pequeñas y finalmente la piedra grande. ¿Qué ocurre? ¡La piedra grande no cabe! Cuando no aplicamos Mateo 6:33 a nuestras vidas “busquen primeramente el reino de Dios” y hacemos todo en nuestro propio orden lo que descubrimos es que al final del día no hay suficiente tiempo para Dios. No hay tiempo para buscarle, para hablar con Él, para leer Su palabra, o para alabarle.

Yo siempre estoy sorprendido de lo a menudo que Jesús buscó tiempo para buscar a Dios a través de Su ministerio, muchas veces tarde por la noche o pronto por la mañana. Si Jesús necesitaba este tiempo con Su Padre, ¿cuánto más nosotros? Obviamente no es fácil, muchos de nosotros tenemos presiones en nuestras vidas, cosas que están intentando empujarnos a un lado o a otro. En 2 Corintios 1:8 Pablo dice “Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión, que hasta perdimos la esperanza de salir con vida: nos sentíamos como sentenciados a muerte. Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que resucita a los muertos.” Pablo entendió lo que significaba estar bajo presión pero él dice que la razón de que esto ocurriera era para que podamos apoyarnos más en Dios y menos en nosotros mismos.

Una de mis frases favoritas es de un famoso misionero que sirvió en China llamado Hudson Taylor. Él dijo:

“No importa, realmente, cómo de grande sea la presión; sólo importa dónde está la presión. Asegúrate de que nunca esté entre tú y el Señor – entonces cuanto mayor es la presión, más te empuja hacia Dios”.

Todos nosotros tenemos presiones en nuestras vidas en algún momento u otro. Realmente no importa cuánta presión tenemos o de dónde viene, lo que importa es cómo respondemos a ello. ¿Dejamos que se interponga entre Dios y nosotros, empujándonos más y más lejos de nuestro Padre Celestial o ponemos nuestro enfoque en Dios y dejamos que la presión nos empuje incluso más cerca de Él?

Yo creo que lo mejor que podemos hacer por nuestros jóvenes es pasar tiempo con nuestro Padre Celestial. Llegar a conocerle más y más cada día, y a través de esta increíble relación saldrá el amor, compasión, gozo, y la fuerza que necesitamos para ministrar a los jóvenes.

Escrito por :
Brian Fox
 

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