Espiritualidad integral, una necesidad
Escrito por Rubén Gómez Cuenca
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03 de Marzo de 2011
Es fácil para nosotros pasar rápidamente por la conocida frase "Jesús es Señor" sin pararnos a ver sus implicaciones.
No obstante, creo que esta frase encierra el epicentro de nuestra fe y de nuestro ministerio discipulador, la cual al ser no solo proclamada sino vivida, desencadenará la realidad de la vida plena.
Es difícil entender bien esta frase sin considerar el famoso texto de Deuteronomio 6:4 y su contexto. "Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es" fue dicho a personas que vivían en una cultura profundamente religiosa en la que la vida estaba dividida por la influencia de diferentes dioses. Había dioses encargados de las cosechas, dioses encargados de la política, de la guerra, de la vida familiar etc etc y cada persona debía mantener su adoración a los mismos para conseguir sus favores y evitar sus castigos. Es en medio de este contexto que la Shemá (Deuteronomio 6:4) es profundamente revolucionaria: hay un solo Dios a quien pertenecen todas las áreas de la vida y es solo a él, y a nadie más a quien debemos servir en todo.